Presidenta Claudia Sheimbaum:
Las comunidades y pueblos indígenas de la Sierra Tarahumara, así como las organizaciones civiles que las acompañamos, le damos la bienvenida a Baborigame, municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua. Su visita es muy significativa, particularmente en esta parte del estado, que en los últimos años ha sufrido tanto los embates de la violencia.
Si bien el reconocimiento al territorio ancestral es primordial para garantizar los derechos de los pueblos y las comunidades indígenas en la Sierra Tarahumara, este solo hecho no es suficiente para dar justicia al sector más vulnerado del pueblo mexicano.
Urge la pacificación en la Sierra Tarahumara. La violencia generada por grupos criminales ha expulsado a miles de familias de sus hogares, ha arrebatado y truncado miles de vidas y día con día, lo sigue haciendo, sin que parezca haber una estrategia coordinada entre los gobiernos para detener a los generadores de violencia.
Los reconocimientos que el gobierno de la República ha hecho son significativos; pero aun son muchas las comunidades que esperan el reconocimiento legal de sus territorios ancestrales.
Son muchas las comunidades que esperan justicia por las y los defensores que les han arrebatado, porque en esta tierra, defender el bosque es poner la vida en riesgo.
Son muchas las comunidades que esperan vivir una vida sin violencia, con planes y programas adecuados y con perspectiva cultural para garantizar sus derechos, para promover el desarrollo económico y la prosperidad de las familias sin que tengan que salir de sus hogares.
Son muchas las comunidades que quieren tener condiciones dignas de vida: agua, alimentación, trabajo, educación, salud, respeto.
Las organizaciones civiles que acompañamos a las comunidades y pueblos indígenas de la Sierra Tarahumara nos pronunciamos a favor de que se sigan reconociendo los territorios ancestrales y a los pueblos indígenas como propietarios y sujetos de derecho público.
Sin embargo, también exigimos que se establezca una estrategia clara e integral de seguridad que coordine a los tres niveles de gobierno para que detengan a los generadores de violencia, se les castigue, así como que protejan la vida y la seguridad de las y los ciudadanos.
La digna lucha y la resistencia de las comunidades indígenas y de la población mexicana solo pueden ser reconocidas con acciones contundentes encaminadas a la protección de la vida: si las comunidades defienden sus derechos, el bosque y el territorio ancestral, entonces los gobiernos deben proteger a las comunidades.
Foto: Gobierno Federal
