Tema: Derechos laborales y Trabajo Infantil
Localidad y lugar: Baborigame, Guadalupe y Calvo.
Fecha: 30 de octubre del 2025
No total de participantes: 17
Compromisos y propuestas del taller. Platicar con la comunidad y cuando sepan que alguien va a trabajar a los campos, compartirles la información obtenida en el taller. Regresar en febrero con más información para invitar a más gente y darles datos sobre cómo poner denuncias por maltrato y violación a los derechos laborales.
Aprendizajes y reflexiones por parte de la comunidad. Aunque se tenía conciencia de las diversas violencias que han vivido al trabajar en los campos de cultivo, aprendieron el monto exacto del salario mínimo diario, así como las edades en las que pueden empezar a trabajar para evitar el trabajo infantil.
Aunque no es precisamente un tema de organización comunitaria, sí hay una especie de conocimiento comunal en cuanto a los ranchos y lugares en los que no conviene ir a trabajar por los pagos bajos, las pobres condiciones de trabajo o las violaciones a otros derechos laborales.
Por encontrarse esta comunidad muy al sur del estado, las personas usualmente suelen viajar al estado de Sinaloa a los campos de tomate. Afortunadamente, las condiciones de trabajo en esos ranchos, según fueron descritas, son más favorables que las que hemos escuchado en otras partes de Chihuahua. Es decir, que tienen transporte seguro, les pagan bien, no dejan entrar a las niñas, niños y adolescentes a los campos y tienen guarderías y escuelas.
Aprendizajes y reflexiones del facilitador.
Las personas tienen plena conciencia de que son maltratadas laboralmente y que sus derechos son violados en muchos campos de cultivo; sin embargo, lo que hace falta para que exijan mejores condiciones de trabajo, es que posean conocimientos concretos, como el salario mínimo, las obligaciones del patrón, dónde poner una denuncia, etc.
Los jóvenes presentes en el taller, manifestaron haber comenzado a trabajar en los campos desde los 15 y 16 años. Ellos expresaron con humor haber sido víctimas de explotación y trabajo infantil, una vez que conocieron los detalles de sus derechos. Esto aligeró el ambiente en la reunión, sin embargo, se puso énfasis en que las niñas, niños y adolescentes no pueden trabajar o estar en los campos pues corren graves riesgos por la naturaleza del trabajo.
Este humor con el que compartieron sus experiencias, aun conscientes de haber sido víctimas de violaciones a sus derechos, creemos que muestra la normalización de las violencias, los trabajos precarizados y riesgosos. Esta normalización puede obedecer al abandono institucional, a la violencia estructural y al empobrecimiento de la población en esta región del estado, situación que viven más dramáticamente las comunidades y pueblos indígenas, como resultado de la discriminación y del despojo del territorio y los recursos naturales.
Vemos entonces las complejidades del tema laboral, que se concatena con los otros temas: los derechos comunitarios y territoriales, la discriminación, la violencia generailzada, el abandono institucional y la falta de educación, salud, alimentación, empleo.
Si bien, conocer sus derechos es parte fundamental para que puedan organizarse mejor, para que puedan exigir mejores condiciones laborales y exigir el respeto a sus derechos, es el inicio de una cadena de acciones que deben ser continuadas en las comunidades, con apoyo de organizaciones civiles e instituciones públicas.
Narración del taller.
El taller se desarrolló en el Salón de la Presidencia Seccional, en Baborigame. Acudieron en su mayoría mujeres, pero un par de jóvenes que habían llegado a facilitarnos el acceso al salón, al saber el tema de la plática se quedaron y ofrecieron mucha información, participaron y aligeraron la conversación por medio del humor, lo cual creó un ambiente de confianza y camaradería.
Solo un par de mujeres contaron sus experiencias sobre su trabajo en los campos de cultivo del tomate en Sinaloa. Los jóvenes, de 18 y 19 años, hablaron de su trabajo en los invernaderos de pepino, melón y sandía en Nuevo Casas Grandes, en donde fueron a trabajar aun siendo menores de edad, por lo que, entre risas, dijeron tomar conciencia de que habían sido víctimas de trabajo infantil y explotación laboral.
Ambos tenían amplio conocimiento de sus derechos laborales, por lo que aportaron mucho con sus participaciones a la discusión, e hicieron preguntas puntuales, sobre las denuncias, los tipos de contratos y las edades en las que los jóvenes pueden empezar a trabajar según la ley.
Se les entregaron ambos folletos de Derechos Laborales y de Trabajo Infantil, aunque la plática fue amena, tratando de hacerla lo más amigable posible, invitando a participar a las personas presentes y preguntando sobre sus experiencias o la información que tenían disponible. 

